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Especial Con Voz Propia

Número 491. Especial Con Voz Propia

«Cuando cuando la violencia y el odio crecen, el colectivo LGTBI+ refuerza su compromiso con la igualdad y el respeto a la diversidad»

Paula Iglesias, presidenta de la FFELGTBI+
Paula Iglesias, presidenta de la FFELGTBI+ (Foto de Silvia Rare)

Desde su militancia en el Grupo Joven de FELGTBI+ hasta su reciente elección como presidenta de la federación, Paula Iglesias representa el relevo generacional en un movimiento que no se detiene. En un contexto marcado por el auge de discursos de odio y el intento de retroceso en derechos conquistados, Iglesias encarna una apuesta por un activismo renovado, interseccional y profundamente comprometido con la justicia social. Hablamos con ella sobre los retos de la participación, la necesidad de alianzas y el papel esencial de la juventud en la defensa de los derechos LGTBI+

En una coyuntura en la que se detecta cansancio en la participación social ¿Cómo cree que influye la desafección generalizada hacia el activismo en la participación dentro de su movimiento?

Creo que el activismo LGTBI+ se encuentra ahora mismo inmerso en una sensación de nuevo “despertar”. Es cierto que, primero con la aprobación del Matrimonio Igualitario y la Ley de identidad de género y, posteriormente, con la aprobación de la Ley Estatal LGTBI+, pudo predominar una sensación de que “ya estaba todo conseguido” y, ciertamente, existe toda una nueva generación que ha nacido con esos derechos ya conseguidos y reconocidos. 

Sin embargo, esta ola reaccionaria que estamos viviendo actualmente ha hecho que el movimiento LGTBI+ vuelva a constituirse como muro de contención frente al odio. Esto ya se evidenció en las pasadas elecciones europeas, en las que el colectivo salió a votar de manera decidida y también lo indica nuestro informe de Estado LGTBI+ 2025, que revela que la población LGTBI+ se moviliza en los procesos electorales cuando cree que sus derechos están en juego, con un porcentaje de abstención muy inferior con respecto al conjunto de la población. 

Por tanto, cuando la violencia y el odio crecen, el colectivo LGTBI+, a pesar de la mochila de cansancio y hartazgo por tener que luchar por unos derechos que deberían ser inherentes a cualquier ser humano, refuerza su compromiso con la igualdad y el respeto a la diversidad. 

¿De qué modo están fomentando en la FELGTBI+ la renovación de su base asociativa?

En la FELGTBI+ estamos siempre abiertas a la incorporación de nuevas entidades y, por tanto, de activistas.

Contamos con diez grupos de trabajo, entre ellos, el Grupo Joven, en el que yo comencé mi activismo, y que supone un espacio de aprendizaje y de crecimiento, no solo a nivel identitario, como joven y como persona LGTBI+, sino también para la construcción de un activismo sano, participativo y en red. 

Además, estamos innovando en las formas en las que acercamos el movimiento y nuestras reivindicaciones a las nuevas generaciones. La sociedad cambia y las formas de hacer activismo también, y la Federación debe adaptarse a ellas. 

¿Qué importancia tiene generar alianzas entre las diferentes organizaciones sociales para fortalecer nuestras reivindicaciones?

Es esencial. El enemigo es común: un sistema cisheteropatriarcal, machista, racista, capacitista, en el que toda disidencia es estigmatizada o patologizada. 

Nos quieren hacer ver como la minoría, como la otredad, pero si nos miramos las unas a las otras: ¿quién no es disidente en algún aspecto de su vida o de su identidad, quién no está atravesada por alguna interseccionalidad?

Somos muchas las que sufrimos las consecuencias de vivir en un sistema que nos quiere en los márgenes. Para la Federación, las alianzas y el trabajo en red son fundamentales. Por eso, hemos impulsado un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos vulnerables junto con otras organizaciones sociales, porque el odio nos tiene a muchas como objetivo. 

La nueva presidencia de su federación muestra la apuesta por dirigentes jóvenes. ¿Cómo cree que se puede consolidar esta tendencia entre el tejido asociativo?

Es una tendencia natural. Los tiempos cambian, la sociedad y las formas de entender y de hacer activismo también. Se visibilizan identidades que antes eran menos conocidas y a las que es necesario darles voz. Llegan los relevos y es sano que el testigo lo cojan también personas más jóvenes. También es una buena señal, de que la juventud no es como la quieren pintar. Nuestra juventud es consciente de las problemáticas sociales y también se implica y asume responsabilidades para tratar de cambiar las cosas. 

El reto ahora es que ese relevo joven, además de consciente de las problemáticas actuales, se interese, conozca y escuche a quienes vinieron detrás. Primero por una cuestión de justicia social, y es que yo no podría pasear con libertad y con dignidad siendo quien soy si otras, mucho antes, no se hubieran dejado el cuerpo y la vida por ello. Pero además, porque el panorama actual nos demuestra que podríamos volver atrás si no frenamos esta ola antiderechos que intenta inundarnos y es muy cierto que, quien no conoce su historia, está condenada a poder repetirla. 

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