Revista digital del movimiento asociativo Plena inclusión

Especial "Plena Internacional"

Número 476. Diciembre de 2022

Patti Scott: “Fallar es fundamental para aprender e innovar»

Patty Scott
Patty Scott

En 2009, Patti Scott fue una de las fundadoras de Neighbours (Vecinos), una ONG ubicada en New Jersey y el sudeste de Pensilvania (Estados Unidos) que trabaja desde la innovación social para apoyar a personas con discapacidad y a sus familias transformando las comunidades y los barrios en espacios inclusivos. En el pasado mes de noviembre, Scott estuvo en Sevilla participando como ponente en el Congreso de Plena Internacional. Allí la entrevistó la revista VOCES.

Me gustaría saber: ¿cómo descubriste tu barrio? Lo descubrí caminando y hablando con todas las personas que me encontraba a mi paso. Les preguntaba por sus nombres y por lo que les motivaba en la vida. Me fijaba en sus jardines, en la entrada de su casa o en cómo vestían. Me interesaba en todo lo que surgía de la conversación. Y con alguna gente solo nos saludábamos cada vez que nos cruzábamos por la calle. A otras personas las conocía al entrar en sus tiendas. Solo trataba de ampliar mi conocimiento del lugar en el que vivo hablando con la gente.

¿Qué es lo que te hizo empezar este proyecto? Porque no es habitual hacer lo que hiciste. Creó que todo nació de mi forma de ser. Soy una persona curiosa y sociable. También puedo irme a mi casa y encerrarme a leer un libro durante 2 horas. Pero sobre todo me gusta poner mi energía en establecer conexiones con la gente. Conozco a personas que se esfuerza en mantener conexiones con otras personas, y aquello me gustó. Tengo un amigo que se llama Daemon. Es un conector comunitario en Indiana. Él no trabaja con personas con discapacidad, pero sí con comunidades formadas, mayoritariamente, por familias en situación de exclusión. Esta gente es muy pobre y muchas veces siente que no vale. Mi amigo, sin embargo, vio que es gente que cocina, que cuida su jardín o repara bicicletas. Así que se enfocó en lo que llama los “regalos del barrio”.

Y, con el tiempo, esta forma de construir nuevas relaciones se trasladó al apoyo a las personas con discapacidad intelectual. En el tiempo en el que llevamos apoyando a personas con discapacidad y a sus familias nos hemos dado cuenta de que la importancia de generar nuevos lazos de relación entre las personas que habitan en un mismo barrio. Y lo hicimos en un principio simplemente paseando junto a las personas con discapacidad intelectual, conociendo los lugares, entrando en las tiendas, conversando con la gente. Y eso hizo un click en el vecindario. Porque hablamos con las personas con discapacidad de lo que sentían y reflexionamos sobre la experiencia. Esta forma de habitar en el entorno, también tuvo un segundo efecto: que los profesionales conectaran mucho mejor con las necesidades y las decisiones de las personas a quienes apoyaban. También nos permitió que descubrieran cuáles eran los verdaderos intereses de las personas con discapacidad.

¿Cómo avanzasteis en esta investigación? Esta dinámica de caminar por el barrio terminaba a veces en mi casa. Lo llamábamos el ‘Invitation day’ (día de la invitación). Nadie estaba obligado a venir. Era solo una sugerencia. Tomaban fotos o grababan clips de video de los lugares o de las actividades que les habían interesado. Las veíamos y las comentábamos durante todo el día. Porque tratábamos de que cada persona compartiera su historia durante 4 minutos. Así buscábamos qué habíamos aprendido de cada relato, qué nos había llegado y por qué. Al final, pedíamos a cada persona que grabara un audio de 30 segundos en el que contara que es la próxima acción que emprendería. Con los testimonios y los propósitos creábamos un video corto que compartíamos con todo el equipo que nos colocaba en sintonía. Todo el proceso lo volvíamos a repetir diez días después siguiendo una dinámica de reflexión y práctica.

Aunque tratábamos siempre de innovar, en la forma de hacer o en la forma de contar, siempre hemos celebrado los fracasos. Cuánto más grande era el fracaso, mayor era la celebración. Creamos una cultura de relación en la que fallar es fundamental para aprender e innovar.

¿Cómo se puede animar a la gente para que se atreva a salir al barrio a conocerlo, conociendo a la vez a la gente que lo habita?
Pues tiene que ver con que la gente confíe porque se siente respaldada. Cuando pierdes el miedo a fracasar, te llenas de valor para hacer cualquier cosa que se te ocurra. Y este proceso no sucede inmediatamente. Tardamos un año en que las personas con discapacidad empezaran a creer en que era posible salir a relacionarse con sus vecinos y vecinas. Por otro lado, pensamos que es muy importante reforzar la valoración de las profesionales porque hacen un trabajo muy importante que no suele recibir el reconocimiento; económico, social o laboral, que merece. Esto nos ayuda a

¿Es posible generar un cambio que desemboque en la transformación de los sistemas de apoyo?
Creo que hay que empezar por pequeños cambios. Cada cuál debe hacerlos en su realidad más cercana, en la base. Y a partir de ahí se pueden ir generando mayores cambios que trasciendan a las organizaciones y que alcancen a los vecinos y vecinas que habitan nuestros barrios, pueblos y ciudades.

Olga Berrios

Equipo de comunicación de Plena inclusión España