Revista digital del movimiento asociativo Plena inclusión

Especial "Plena Internacional"

Número 476. Diciembre de 2022

Apoyos autodirigidos: un cambio de paradigma que pone a las personas en el centro

De izq a dcha: Nuria Ambros, Ester Ortega y Amalia San Román
De izq a dcha: Nuria Ambros, Ester Ortega y Amalia San Román

Tres voces diversas para contar avances en los derechos de las personas a través de la innovación social. Esto es lo que aporta esta entrevista, realizada en el inicio del otoño de 2022, a Amalia San Román, Ester Ortega y Nuria Ambros. Las tres trabajan desde hace años en el movimiento asociativo, y cada una de ellas atesora una vasta experiencia en la tarea de investigar y poner en práctica nuevas metodologías puestas al servicio de los derechos y mejora de la capacidad de decidir de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. En esta oportunidad, sus palabras se dirigen a desvelar el significado y trascendencia de los apoyos autodirigidos asignados para personas con discapacidad.

¿En qué consisten los Apoyos autodirigidos?
N.A.
Es una nueva forma de organizar la prestación de apoyos en las personas con desventaja social de manera que estas pasan a tener mayor control sobre los apoyos. Y para que esto ocurra tiene que darse: una implicación mayor de las personas y las familias sobre cómo organizarlos; una elección informada (fácil y accesible), y una colaboración con la Administración.
E.O. Es un cambio muy grande respecto a lo que sucede en la mayoría de los casos, en los que la Administración provee los apoyos de un modo homogéneo y estándar. Y aquí, al ser la receptora del apoyo quien decide, la Administración debe adaptarse a una nueva manera de hacer de todos los sujetos que intervienen: personas, prestadores de servicios, familias, etc.

¿Es un gran cambio incluso respecto a la metodología de la Atención Centrada en la Persona?
N.A.
Sin duda. Desde la Atención Centrada en la Persona se reconocen las voluntades y preferencias de las personas con discapacidad, pero se hacen en el marco de un sistema, de una organización. Y en los Apoyos autodirigidos estas decisiones se toman fuera del sistema. Esto implica que entren en juego presupuestos personalizados.

¿Esto se ha empezado a experimentar en España?
E.O.
Aquí ni siquiera tenemos conciencia de que la elección de sistemas de apoyo es una posibilidad o un derechos para las personas con discapacidad. En España, hay un diagnóstico del que sale un paquete de prestaciones sobre el que no se discute. Para cambiarlo, necesitamos algunos cambios: proveedores de servicios que atiendan mis preferencias, decidir lo que quiero que puede ser elegir otras maneras (mis amigos, mi familia) de ser apoyada. No es un regalo, como dice Simon Duffy, sino un derecho.

N.A. Nos inspiramos de la experiencia de otros países, pero nuestro reto va a ser, adaptándonos a las peculiaridades de este país, dar con un modelo que funcione y que tenga los elementos básicos de los Apoyos autodirigidos.

Lo que se propone es un “pequeño terremoto” que exige un cambio de mentalidad. ¿Cómo creéis que pueden recibir esta idea las administraciones públicas y las organizaciones esta nueva forma de intervenir?
A.S.
En Plena inclusión hemos puesto a disposición de gente experto, espacios y tiempo para conversar, debatir y prototipar. Queremos aprender de la innovación que se desarrolla en otros lugares y, adaptándola a nuestra realidad, ponerla en práctica para mejorar la vida y potenciar los derechos de las personas. Además de aprender, nos dedicamos a hacer incidencia política para que las diversas administraciones conozcan las metodologías que experimentamos y que tenemos constancia de que sirven. Y lo cierto es que, depende de la comunidad autónoma de la que hablemos, la casuística es muy diferente y van avanzando a diferentes velocidades.

N.A. También cabe reseñar lo que está pasando a nivel local. Conocemos experiencias muy interesantes, protagonizadas por servicios sociales dependientes de ayuntamientos pequeños, que empiezan a implementar procesos que tienen que ver con los Apoyos autodirigidos.

¿Y hasta qué punto esta metodología pone en solfa el predominio del criterio de los profesionales de servicios sociales?
E.O.
Tal vez tenemos que cambiar el punto de vista. Una persona que tiene grandes necesidades de apoyo puede tener claro sobre qué tipo de apoyos quiere recibir. Y esto nos interpela a las profesionales del ámbito social. Debemos afinar la escucha y practicar la humildad profesional, y eso supone romper automatismos con los que llevamos año trabajando.

¿Podéis poner algún ejemplo?
A.S.
Claro. Te cuento el ejemplo de una de las entidades de Plena inclusión que está participando en este proyecto. El caso que nos cuentan es el de una persona mayor con discapacidad intelectual, que está recibiendo apoyos en su domicilio. Esta persona entiende que lo que recibe supera con creces sus necesidades. Así que decide cambiar, parte de las horas de apoyo en domicilio, por otro de la profesional en una actividad de ocio en la comunidad. La asociación va a hablar con servicios sociales del ayuntamiento y allí ven que el cambio es sencillo y que, a la vez, hace más feliz a la persona. En Escocia, por ejemplo, no funciona así. La persona recibe un pago directo que ella gestiona a través de entidades especializadas en la prestación de servicios.

¿Y a las organizaciones? ¿Cómo cambia esta metodología su forma de organizar los apoyos?
E.O.
En el inicio de curso, hay entidades en las que la persona deciden cómo quieren ser apoyadas, sabiendo que cuentan con varios centros ocupacionales, por ejemplo, que garantizan una estancia de 9 a 5 de la tarde, de lunes a viernes. Las personas saben que pueden confeccionar su propio horario de actividades allí. O, tal vez prefieran que se les apoye para realizar actividades en su barrio, junto a otros colectivos comunitarios.
N.A. Lograr este cambio de modelo supone un impacto muy positivo en la vida de las personas, pero también exige que los servicios sociales cambien su modo de evaluar la prestación de servicios. Debe trasladarse el foco de atención desde el diagnóstico a centrarse en las necesidades expresadas por la personas apoyada.

José L. Corretjé

Plena inclusión España