Revista digital del movimiento asociativo Plena inclusión

Especial Cultura inclusiva y arte

Número 474. Octubre de 2022

Arte sin etiquetas

Elenco de 'Madre de azúcar'
Elenco de ‘Madre de azúcar

 “La presencia de las personas con discapacidad en las artes nos permite tener una perspectiva más amplia de la realidad, conocer otras historias que hasta ahora no estaban siendo contadas”. Así reflexiona Alfredo Sanzol, director del Centro Dramático Nacional (CDN), responsable de la institución más importante de las artes escénicas del Estado. Sus palabras, publicadas en la entrevista que le hace VOCES en este mismo número, son testimonio de la importancia que va tomando la programación, cada vez más habitual, de espectáculos inclusivos.

El CDN ha roto moldes y hecho añicos convenciones al meter en la programación regular de 2022 tres montajes teatrales de compañías que hablan de la discapacidad y que cuentan en su elenco con actrices y actores con discapacidad intelectual y del desarrollo. Su apuesta por la inclusión se extiende a la plantilla que acomoda al público, al minucioso estudio de la accesibilidad física y de la cognitiva para que las obras puedan ser entendidas por todas las personas.

Y, sin embargo, lo más destacable de la política inclusiva en la manera de programar del Centro Dramático Nacional ha sido el enorme salto que se ha dado al introducir en la programación general a obras protagonizadas por personas con discapacidad. Antes se optó por diferenciarlas en un espacio exclusivo: bajo la dirección de Inés Enciso (premio Plena inclusión en 2015), durante 8 años se celebró el festival ‘Una mirada diferente’ en el que solo participaban montajes con actrices y actores con discapacidad.

El camino hacia la inclusión en el arte no ha sido nunca sencillo ni ancho. Desde la invisibilidad absoluta que se dio hasta hace muy pocos años, se pasó al etiquetado de los espectáculos, artistas y obras en los que las personas con discapacidad son las protagonistas. El fenómeno de la película ‘Campeones’, dirigida por Javier Fesser, fue un hito de visibilidad que, sin embargo, no busca eliminar las etiquetas con las que se señala a las personas con discapacidad. Hablamos de un claro ejemplo de arte no inclusivo.

SER MADRE

Por eso resulta tan necesario que obras como ‘Madre de Azúcar’, una creación colectiva que tardó tres años en ver la luz, pero en la que las personas con discapacidad hablan de su vida con una voz reconocible y no impostada, se muestren en los mejores escenarios. Dirigida por Claudia Cedó y producida por el Teatro Nacional de Catalunya, recibió en su estreno, en mayo de 2022, el apoyo de la gran institución pública del arte escénico. Y, unos meses más tarde, en septiembre, fue programada en Madrid por el Centro Dramático Nacional. La reacción del público y la crítica ha sido magnífica. La calidad de la obra, el tema que abordaba y la enorma calidad de sus protagonistas sobre las tablas, han conseguido que el cartel de «no hay entradas» estuviera colgado desde la primera función y hasta la última durante las 2 semanas que se representó en Barcelona.

La historia que cuenta, conecta con aspiraciones vitales de todo ser humano: el ansia de ser madre o padre, de disfrutar de la sexualidad, el afán de ser libre. Pero, gracias a la extraordinaria interpretación de sus protagonistas, cuatro de ellas con discapacidad intelectual o parálisis cerebral, el resultado se convierte en un alegato contra la exclusión que golpea a cientos de miles de mujeres con discapacidad intelectual a las que se les prohíbe disfrutar de derechos ciudadanos básicos.

José L. Corretjé

Plena inclusión España
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