Revista digital del movimiento asociativo Plena inclusión

Especial Ganamos en Comunidad

Número 470. Mayo de 2022

Nuevos capítulos para una historia extraordinaria

Enrique Galván, director de Plena inclusión España
Enrique Galván, director de Plena inclusión España

#GanamosEnComunidad es el proceso de reflexión estratégica de Plena inclusión. Se trata de un nuevo capítulo en una historia poco común, un eslabón en la lógica de avance en los derechos de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias.

Todo comenzó en los años 50 y 60 del pasado siglo y tuvo un importante trampolín en 1996 con el primer congreso de Toledo, donde se asumió la calidad de vida como misión. Más de 10.000 personas ya han participado en este importante debate. Este mes de mayo volvemos a Valencia, donde nació FEAPS, para debatir sobre nuestro futuro.

La idea central de este nuevo periodo estratégico, es activar nuestro espíritu precursor, para ser motor principal de cambio social y así promover la creación de nuevas comunidades para todas y todos. La pandemia nos ha revelado la importancia de crear entornos más incluyentes, seguros y sostenibles donde las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo y sus familias no sean consideradas como seres diferentes separados de la sociedad y definidos por etiquetas diagnósticas que clasifican a la gente.

Así nos proponemos promover comunidades abiertas y acogedoras que celebran la diversidad y una verdadera ciudadanía; potenciar la multiplicidad de saberes y experiencias; valorar las diferentes maneras de ser y de contribuir; alumbrar nuevos servicios basados en la comunidad y centrados en los proyectos de vida de las personas y también de nuestras familias.

Una clave fundamental está en la generalización de esa nueva forma de relacionarnos de manera más simétrica, desde los derechos y la misma dignidad que compartimos. Nadie es más que nadie, nadie es menos que nadie. Cuando hablamos de todos, decimos todos somos todos y todas: no queda ninguna persona ni ningún grupo humano fuera del todos. Estos son fundamentos de nuestra base ética. Sabemos que una mirada capacitista elimina las oportunidades de las personas con más necesidades de apoyo y de sus familias. Este colectivo tiene que ser prioritario en el nuevo periodo que tenemos por delante.  También somos conscientes de la desigualdad entre hombres y mujeres y por eso decimos que Plena inclusión tiene nombre de mujer.

CIUDADANÍA COMPARTIDA

Promover la ciudadanía de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias es aceptar a la comunidad en su diversidad: personas mayores, migrantes, personas con identidades sexuales diversas y personas empobrecidas.  Decimos que tenemos una responsabilidad social, desde nuestra vocación, hacia las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo. Nos habilitamos como un activo comunitario abierto a cuidar a las personas sin establecer ningún a priori, ni límites rígidos, ni fronteras insalvables. Somos también parte de nuestro territorio, sea urbano, rural, pero cooperamos más allá de nuestras fronteras.

Esta visión significa potenciar un «nosotros» sobre un «otros» construido desde el peligro y lo amenazante. Nos confrontamos contra posicionamientos extremos o que deshumanizan a otras personas o grupos. Más bien nos identificamos con una actitud de apertura que se centra en una ética de la hospitalidad, donde nos abrimos y por ello mostramos nuestras propias fragilidades, pero también las importantes fortalezas que nuestro movimiento social atesora.

En las relaciones de apoyo, entendemos que no hay unas personas que ayudan y otras que son ayudadas. Hay que superar la antigua fórmula de cuidadores y objetos de cuidado. Comprendemos las relaciones de interdependencia. Eso significa que todas las personas tenemos poder y contribuimos, pero todas somos merecedoras de ser cuidadas, protegidas y reconocidas desde el respeto. Necesitamos personalizar los apoyos desde cada ser original, las propias elecciones, estilo de vida y cultura. Los diagnósticos no pueden ser elementos limitantes, ni excluyentes.

Avanzamos hacia nuevas comprensiones de la discapacidad. Necesitamos un marco de servicios sociales más flexible que garantice la suficiencia de apoyos y la capacidad de las personas a autodirigirlos. Avanzar en la toma de decisiones es una de las metas que nos proponemos.

UN MOVIMIENTO FUERTE Y UNIDO

Nuestra visión social muchas veces es vista como una propuesta llena de “buenismo”, débil y edulcorada, frente a una realidad de competitividad, economicista y de lógicas de dominio. Pero la historia reciente muestra con evidencias nuestras capacidades como movimiento social efectivo, al combatir las situaciones de sufrimiento en la pandemia, de defender los derechos de las personas y familias con más necesidades de apoyo que están solas y olvidadas, acompañar a personas que viven en las cárceles sin saber por qué. Somos y estamos llamados a ser organizaciones influyentes, respetadas y que precisan de recursos para seguir cumpliendo su misión.

Nos conformarnos, todavía más, como un polo de innovación social, utilizando la tecnología, la accesibilidad, el aumento de nuestras competencias, la economía social, la internacionalización y el buen gobierno como herramientas que aceleren la consecución de nuestros objetivos

Somos una propuesta valiosa para dar respuestas a una sociedad desorientada en el contexto actual de incertidumbre, un mundo descreído que necesita esperanza y energía renovada. Nuestro proyecto común, nuestra capacidad de trabajar de forma articulada y abierta es la contribución a una agenda común en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible y la construcción del Pilar Social Europeo. Y todo ello sucede gracias a nuestra creencia profunda en el poder de las personas y en su derecho a ocupar el lugar que les corresponde.

*Este artículo fue publicado originariamente en el último número de la revista ‘La Mirada’ de Plena inclusión CyL

Enrique Galván

Director de Plena inclusión España
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