Revista digital del movimiento asociativo Plena inclusión

Especial Ganamos en Comunidad

Número 470. Mayo de 2022

Santiago López: «Plena simboliza la voz de los derechos y de la dignidad»

Santiago López Noguera, presidente de Plena inclusión España
Santiago López Noguera, presidente de Plena inclusión España

El 8 de mayo de 2014, Santiago López fue nombrado presidente de Plena inclusión España. Entonces sustituyó a Juan Cid. En este tiempo, López ha vivido algunos de los momentos más convulsos del movimiento asociativo que lucha por los derechos de las personas con discapacidad intelectual: el cambio de nombre (pasó de llamarse FEAPS a la denominación actual de Plena inclusión), la crisis de sostenibilidad de las asociaciones o la pandemia del coronavirus. Pero también gobernó una organización que ha impulsado el concepto de “transformación” dentro del sector de la discapacidad y que ha promovido la “autodeterminación” con El Poder de las Personas y la creación de la Plataforma Estatal de representantes.

Su presidencia deja, en cifras, un movimiento asociativo formado por 950 asociaciones en el que trabajan 46.000 profesionales, que acompaña a más de 150.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo a las que se da apoyo en 4.000 centros y servicios.

Cuando llegaste a la presidencia de Plena inclusión ¿soñabas con lo que ha sucedido en estos años?

Si te soy sincero, no. Yo conocía bien la organización porque fui durante años director de una entidad en Cartagena, Asido; y porque también representé a mi federación en la Junta Directiva. Además, en 2014 asumí la responsabilidad de sustituir en el cargo a Juan Cid que fue un gran presidente. Llegué con mucha ilusión y cargado de respeto por lo que supone un movimiento asociativo que, en ese año, acababa de cumplir medio siglo de historia. Los retos eran enormes. El Congreso de Toledo, en 2012, había marcado un horizonte de cambio profundo que llevaba tiempo gestándose y que había decidido poner en el centro a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. Por otro lado, había que replantearse el papel que las familias habíamos ejercido hasta entonces. Era necesario dar un paso al lado para que nuestros hijos e hijas asumieran un protagonismo que entonces no tenían.

Fue un momento de transición lleno de incertidumbre y de dificultades

Ya lo creo. Empezaban entonces con fuerza los grupos de autogestores. Y a los profesionales de los centros y servicios se les animaba a que asumieran una nueva mirada que hablaba de la calidad, de transformación y de innovación. Además, íbamos a embarcarnos en el cambio de marca para dejar de llamarnos FEAPS y pasar a denominarnos Plena inclusión. Como en todos los cambios había numerosas resistencias. Era un giro de 360 grados que suponía, también, aumentar nuestra labor de incidencia política y de influencia en las administraciones públicas. Teníamos de nuestro lado un movimiento asociativo muy activo que reclamaba derechos fundamentales que España había firmado en 2008, al ratificar la Convención de la ONU, pero que no se hacían realidad. La tarea por hacer era inmensa, pero nos sentíamos llamados a asumirla por coherencia y desde unos principios irrenunciables que clamaban justicia e inclusión.

Y ahora, con el paso de los años ¿cómo evalúas lo conseguido?

Creo que es innegable que Plena inclusión es ahora la voz más numerosas y autorizada dentro del mundo de la discapacidad intelectual y del desarrollo. Hemos sabido acreditar ante los Gobiernos y el resto de las organizaciones del Tercer Sector nuestra solvencia profesional y la voz de la dignidad humana que representamos. En momentos muy difíciles, como el del inicio de la crisis sanitaria y social de la COVID-19, nos distinguimos por una gran capacidad de reacción que permitió conectar y acompañar a miles de personas, a través de la tecnología, en torno a encuentros digitales de formación, innovación y búsqueda de buenos apoyos. Somos un movimiento, no se nos olvide, que ha impulsado cambios normativos fundamentales: el derecho al voto, la prohibición de la esterilización forzada, la modificación de leyes civiles y procesales sobre la incapacitación judicial, el reconocimiento legal de la accesibilidad cognitiva como derecho… Hemos influido para que se avance en la educación inclusiva, en la inclusión laboral (con la cuota del 2%), en una atención más digna a los presos con discapacidad intelectual, etcétera. Nadie podrá decir que no hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano para defender el derecho a la ciudadanía plena para cientos de miles de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

¿Qué papel han tenido en estos avances las personas con discapacidad?

Nada se hubiera hecho sin ellas. Cuando en 2019, tras el encuentro de dirigentes de Valladolid, se tomó la decisión de lanzar la campaña de ‘El Poder de las Personas’ y potenciar el papel del coliderazgo, vimos con nitidez que ya no había vuelta atrás. La presencia de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en las Juntas Directivas de las entidades y de las federaciones resulta un efecto natural de una mayor conciencia social sobre la urgencia de una inclusión real en todos los ámbitos. Y, claro está, luego vino la constitución de la Plataforma Estatal de Representantes que fue un hito histórico. No podemos ponerle puertas al campo.

Este mes se celebra un gran Congreso en Valencia. ¿Qué saldrá de allí?

Sobre todo, espero que se refuerce la unidad de nuestro movimiento asociativo y que sepamos encarar juntos los retos que plantea la magnífica ponencia que ilustra nuestro VI Plan Estratégico. Y uno que no es poco importante es el de la sostenibilidad de las organizaciones.

 

La historia de Plena inclusión, que ya cumple 57 años, está llena de logros. Tampoco han faltado situaciones difíciles, lo reconozco. Pero lo que hemos construido en este tiempo es sobre todo una gran familia que tiene claro hacia dónde va y que camina con una energía solidaria imparable. Deseo que la persona que me sustituya, estoy seguro de ello, mantenga una visión de concordia, diálogo, y de confianza en directivos, profesionales, familias, voluntarios y, sobre todo en las personas con discapacidad. Nuestra misión está clara y tenemos los mejores mimbres posibles para hacerla realidad.

 

José L. Corretjé

Plena inclusión España
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