Vega Leganés: «Decidimos tutelar a mis tres hermanos con discapacidad»

Raúl Febrer pertenece
a la Red de Hermanos y
Cuñados de Plena inclusión.

En esta entrevista trata
sobre la decisión
de tutela de los 3 hermanos
de Vega Leganés.

También habla del día a día
y sobre la formación
de la nueva famlia de Vega
y de los momentos de ocio,
convivencia y vacaciones.

Es una suerte que los 3 hermanos
estén unidos y que el papel de Vega
sea de apoyo.
Ellos viven con su madre de 83 años
y tienen funciones y responsabilidades.

Versión en lectura difícil

Este contenido está en lectura difícil Este contenido NO está adaptado a Lectura Fácil

Entrevista de Raúl Febrer. Red de Herman@s y Cuñad@s de Plena inclusión

(Esta entrenvista se publica en la edicion de mayo de la revista VOCES 460)

Un día tus tres hermanos te piden que los tuteles
La decisión de solicitar la tutela de mi hermano Óscar nos la plantearon en el año 2006, desde la entidad de Plena inclusión Andalucía a la que pertenece. Por aquel entonces, en casa vivíamos mi padre, que presentaba una hemiplejia izquierda como consecuencia de un infarto cerebral; mi madre; mis tres hermanos con discapacidad y yo. Solicité la tutela con miras a un futuro. Ya de paso me servía para poder presentarlo y que me lo tuvieran en cuenta en mi trabajo, a la hora de darme un destino más cerca de casa. Pero la verdad es que no supuso ningún cambio en el día a día, todo seguía igual.

¿Recuerdas cómo fue incluirles en la familia que decidiste formar?
Realmente no sabría decirte en qué momento comenzó todo. Desde que tengo uso de razón he sabido que mis hermanos estarían siempre presentes en ella, pero también tenía muy claro que yo también quería y sentía el derecho a tener una vida normal como la de cualquier otra persona. En los primeros momentos de mi relación con Jose, mi marido ahora, hubo ocasiones de dudas e incertidumbre, porque entiendo que no es nada fácil querer emprender una vida junto a una persona más sus numerosas circunstancias, pero seguimos hacia adelante, hasta ahora. Desde antes de casarnos siempre sabíamos que teníamos que sacar tiempo para todo, es decir teníamos una vida de pareja normal y corriente como otra cualquiera, y la compartíamos con momentos de vida en gran familia junto con mis tres hermanos (momentos de ocio, convivencia, vacaciones…) Poco a poco mis hermanos se convirtieron en parte de mi pareja, incluso uno de ellos comparte la afición de un equipo y las vivencias de los partidos en vivo, cuando se podía. Con el nacimiento de mis hijas el nexo de unión se hizo aún más fuerte, pues los tres ocupan un lugar muy importante en la vida de mis niñas. Siempre han estado muy presentes, cuidándolas y ejerciendo de titos, como compañeros de juego, de abuelo. El rol va cambiando conforme ellas van creciendo.

¿Cómo es el día a día con tus hermanos?
Tengo la suerte de que ellos tres se complementan. Mi papel actualmente es de supervisora. Ellos viven con mi madre que tiene 83 años. De lunes a viernes voy a su casa casi todos los días, ayudo a mi madre a organizar la comida y ya les echo un vistazo. Los fines de semana y las vacaciones convivimos todos juntos en la misma casa.

Mi día a día es igual que el de otra persona, solo que cuando tengo que hacer la compra vamos con dos mega carros, uno para ellos y otro para mí. Uno de ellos va a la entidad Prolaya. Los otros dos: el mayor Antonio que tiene 56 años y la mediana, Eva, que tiene 48; ya se jubilaron. Antes regentaban una tienda familiar, un bazar. Mi hermana ha cogido el rol de ama de casa y acompañante de mi madre que necesita inyectarse insulina. Cuando yo no estoy, es ella la encargada de ponérsela (para ello tienen un cartel donde le especifico la cantidad de unidades que le tiene que poner). Para mi hermana mis hijas son su vida.

Mi hermano Antonio es el encargado de pagar algunos recibos de la casa, es mi secretario personal, porque me recuerda si tengo que hacer llamadas, o las citas de médicos. Y ahora con la pandemia como se han ido a vivir al campo, me lo traigo algunos días a la casa que tenemos en el pueblo y así hace los mandados oportunos y le da una vuelta a la casa (él se queda solo).  

Como en cualquier familia, la convivencia está llena de buenos momentos y otros no tan buenos. No te voy a mentir y a veces es psicológicamente muy agotador y me faltan las fuerzas y lo veo todo muy complicado, pero ese nubarrón pasa y de nuevo vuelvo a coger aire y afronto la vida como me han enseñado, hay que mirar hacia adelante y pienso, podía haber sido pero…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba