Valeriana García: «No podría vivir sin apoyos»

Valeriana García y Ruth Domínguez
Valeriana García y Ruth Domínguez

En el número de VOCES de juio,
que trataba el tema de
la asistencia personal
de forma monográfica,
entrevistamos a Valeriana García
y a Ruth Domínguez.

Ambas llevan un año juntas
compartiendo muchas horas
en las que Ruth, que es la
asistente personal de Valeriana,
la apoya en su decisión de
vivir sola e independiente en un piso
de Salamanca.

En esta entrevista, ambas
relatan cómo este apoyo
profesional y elegido
por la persona con discapacidad
puede llegar a cambiarle la vida.

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Entrevista: José L. Corretjé

Esta revista ha querido conocer cómo es la experiencia de la asistencia personal a través de una experiencia que pilota la asociación ASPAR-La Besana, que forma parte de Plena inclusión Castilla y León. A continuación, reproducimos las respuestas de Ruth Domínguez y Valeriana García que comparten el día a día en Salamanca.

Tal y como se relata en este número monográfico de VOCES, la asistencia personal es todavía una gran desconocida en España y apenas alcanza a una ínfima parte de las personas con discapacidad que la necesitan. Para conocer cómo se desarrolla en la práctica, nos pusimos en contacto con la entidad ASPAR-La Besana. Allí trabaja Ruth que lleva un año ejerciendo como asistente personal tras haber realizado la formación que facilita Plena inclusión España en el marco del pilotaje que llevo a cabo su entidad.

¿En qué te apoya Ruth?, le preguntamos a Valeriana, 53 años. “Me ayuda en las tareas de la casa. Cuando viene, nos organizamos. A veces me echa una mano a bañarme, porque eso me cuesta. También miramos la nevera juntas para ver qué alimentos ya no están buenos. Y luego vamos a comprar las dos”, contesta. Valeriana vive sola desde hace siete años. Antes lo único que conoció fue la casa de sus padres. Cuando fallecieron, en 2014, su vida cambió. Ruth nos pone al día: “Valeriana expresó su voluntad de vivir sola y tener una vida independiente. Yo la apoyo en la higiene personal y en la limpieza de la casa. Ella hace casi todo por sí misma. Solo necesita un poco de empuje y de eso me encargo yo”, completa.

**CAMBIO DE VIDA**
“Desde que viene Ruth, como mejor”, confiesa Valeriana. “Antes no quería ni oír música, ni ver la tele”, asegura en la conversación que mantenemos por teléfono. Cuando se le pregunta si imagina la vida sin su asistente personal se muestra clara: “Lo tengo muy claro. No podría vivir sin apoyos”.

Valeriana suele quedar con su amiga Bea, de vez en cuando, para dar una vuelta por Salamanca. Beatriz Martín también tiene a Ruth como asistente personal. “A Bea le apoyo en su proyecto artístico: está escribiendo un libro sobre su ciudad. Entonces yo la acompaño en sus paseos por Salamanca en los que hace fotos, dibujos y poesías”, explica Ruth. “Trato de respetar siempre su voluntad. El único límite está en su integridad física y en la mía. Por lo demás, estoy aquí para facilitarle el día a día de acuerdo a sus decisiones”, subraya. Esta profesional entiende que las administraciones públicas debieran implicar más recursos para apoyar una figura tan importante como es la de asistente personal. “No todo el mundo está preparado para dar los apoyos necesarios. Yo me formé en un curso de Plena inclusión de 50 horas. Era súper completo. Trabajamos muchos casos que te hacían pensar, aunque la realidad es más compleja”, reconoce Ruth.

“Me gustaría moverme para ir, por ejemplo, a mi pueblo, a El Arco. Lo que pasa es que no tengo carné de conducir y por eso necesito que me lleven”, añade Valeriana. “Me gusta mi vida como es ahora. Cuando murieron mis padres, el abogado quería meterme en una residencia”, recuerda.

José L. Corretjé

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