Una oportunidad tecnológica: el reconocimiento y aprendizaje de emociones

ilustración persona robot grid

Hay personas con discapacidad
a las que les cuesta
reconocer y expresar emociones.

Imagina que algo te molesta mucho
y no eres capaz de decirlo.
Puede ser muy difícil.
Incluso, por ejemplo,
puede ser que acabes
empujando a alguien.

Hay muchos proyectos que usan robots
que enseñan a las personas
a entender las emociones.

Imagina que el robot
te muestra una emoción.
Por ejemplo: pone cara de enfado
y te dice que está enfadado.
Tú tienes que imitar la cara del robot.

Así aprendes cómo es la cara
de una persona enfadada
y cómo poner la cara
para decir que te has enfadado.

Problemas

Estos robots se usan,
sobre todo, con niñas y niños.
Creo que deberían usarte también
con persona adultas.

Otro problema es que enseñemos
mal las emociones para engañar
a estas personas.

Vídeo

En este vídeo
puedes ver un ejemplo
de un robot emocional.

Versión en lectura difícil

Este contenido está en lectura difícil Este contenido NO está adaptado a Lectura Fácil

¿Cómo estás? ¿Sientes enfado? ¿Aburrimiento? ¿Interés? Hay personas con discapacidades del desarrollo a las que les cuesta reconocer y expresar emociones. Esto hace muy complejo relacionarse con otras personas.

Imagina que algo te molesta mucho y no eres capaz de expresarlo. La sensación puede ser doblemente frustrante. A veces, detonante de conductas desafiantes.

Existen diversas iniciativas que han diseñado y probado robots que enseñan a, por ejemplo, personas con trastorno del espectro autista, a entender las emociones. Los robots les muestran emociones y ellas pueden imitarlas. Es una oportunidad que ya están aprovechando cientos de centros educativos.

Riesgos

Lo cierto es que se observa un uso muy extendido en población infantil. Me pregunto si se habrán olvidado de que esto podría ser de gran utilidad para personas adultas.

Otro interrogante: ¿Qué situaciones proponemos para aprender? ¿Y si, queriendo o sin querer, educamos emocionalmente a personas para que resulten sumisas y no críticas? ¿Podría haber usos ilícitos y que la persona responda positivamente ante situaciones de las que debería huir?

Como casi siempre, buena parte de la responsabilidad está repartida entre la máquina y las intenciones de las personas que las utilizan.

Enlaces relacionados

Olga Berrios

Responsable de accesibilidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba