¿Puede haber institucionalización en la tecnología?

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Es importante usar tecnología
que puedan usar todas las personas.

Y no crear tanta tecnología pensada solo
para las personas con discapacidad.

Para lograr eso es importante
que la tecnología sea accesible
y fácil de entender.

Las instituciones son espacios
que solo usan personas con discapacidad.

Plena inclusión piensa que es importante
que las personas con discapacidad
no vivan en esos espacios,
sino en los sitios en los que vive
todo el mundo.

Igual que hay edificios
que son solo para personas con discapacidad,
también hay tecnología así.

En algunos casos puede tener sentido
porque es una tecnología concreta
para apoyar en un tema.

Pero tendremos que pensarlo bien.

Es importante que la tecnología
cumpla estos 3 puntos.

Punto 1. Debe ser inclusiva

Intentar que la tecnología la puedan
usar todas las personas,
con o sin discapacidad.

Es importante que esta tecnología
la usen en igualdad de condiciones
todas las personas.

Punto 2. Tomar decisiones

Las personas con discapacidad
deben poder tomar decisiones
sobre la tecnología.
Por ejemplo: qué aplicaciones instalarse.

Para eso, es importante que tengan
información sobre qué tecnología hay
y qué cosas buenas y malas
tiene cada herramienta.

Punto 3. Tecnología para la vida en la comunidad

Las personas con discapacidad
deben usar la tecnología
que necesitan para su día a día.
No solo la que usan en las organizaciones.

Quizá a ti te puede interesar más
usar primero una aplicación
para conocer gente con la que hacer deporte.

Pero la organización que te apoya
te enseña primero a usar Zoom
para que estés en las reuniones.

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Respuesta corta: sí.

Ahora empieza la respuesta larga.

Desde hace tiempo, y cada vez más, en Plena inclusión se habla de instituciones y del necesario proceso de desinstitucionalización.

¿Qué es la institucionalización?

Nos referimos a personas que residen o pasan gran parte de su vida en espacios dedicados solo para ellas.

Por ejemplo: personas con discapacidad intelectual que viven en residencias o pasan la mañana en centros de día solo para ellas, alejadas de otras personas sin discapacidad y a menudo sin tener el control de sus vidas.

La institucionalización afecta sobre todo a personas con grandes necesidades de apoyo con discapacidad intelectual o del desarrollo, trastorno del espectro autista o parálisis cerebral. Y también a personas sin hogar, personas mayores o niñas y niños sin familia que les pueda cuidar.

¿Y qué es la desinstitucionalización?

Es un proceso para cambiar el modelo de forma gradual y lograr que todas las personas viva en la comunidad, vamos, como el resto de personas. Esto solo puede ser con los apoyos adecuados en contextos naturales.

Subrayamos esos 3 rasgos fundamentales:

  1. Las personas con discapacidad comparten la vida con el resto de personas.
  2. Eligen cómo quieren vivir dónde y con quién.
  3. Los apoyos se dan en sus casas, en la calle o en el autobús. No en un centro específico, sino donde las personas los necesitan.

¿Hay institucionalización en la tecnología?

Ahora, apliquemos esos 3 rasgos a la tecnología.

Piensa en varias personas con discapacidad intelectual que conozcas:

  • ¿Usan la misma tecnología que el resto de personas? ¿O a veces creamos y les recomendamos tecnología que es solo para ellas? Ojo, en este caso, algunas tecnologías de apoyo pueden tener sentido.
  • ¿Las personas con discapacidad intelectual eligen cómo quieren que sea su tecnología o deciden qué aplicaciones usar?
  • ¿Damos apoyos tecnológicos -y sobre cómo usar la tecnología- aplicados a sus necesidades, a lo que hacen en su día a día? ¿O primamos otros apoyos, como los que la organización decide?

Algunas pistas

  • Debemos tener la clave de crear espacios para todas y todos. Y, para eso, la respuesta es la accesibilidad.
  • Sería importante consultar a las personas qué tecnología desean usar y, para que la decisión sea informada, mostrarles qué posibilidades existen, ventajas e inconvenientes.
  • Diseñemos apoyos tecnológicos con ellas. Repasemos su día a día y los puntos más urgentes e importantes que necesitan cubrir. Quizá descubramos que una app para conocer gente con quien hacer deporte haría más feliz a una persona que saber manejar Zoom.

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Olga Berrios

Responsable de accesibilidad cognitiva
de Plena inclusión España.

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