Luis Simarro: “Se ha producido una revolución compasiva respecto a las personas con discapacidad”


En esta entrevista
que publica la revista VOCES
nuestro entrevistado
habla de la importancia
de la compasión.

Luis Simarro trabaja
en Aleph-TEA que es
una entidad de Plena inclusión Madrid.

También dice
que es muy importante
que los profesionales
tengan empatía con el sufrimiento
de las familias de las personas
con discapacidad intelectual
o del desarrollo.

Simarro da cursos
para saber lo que es
la compasión y poder
utilizarla en la relación
con las demás personas.

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Entrevista: José L. Corretjé. Plena inclusión España. Este texto viene publicado en el VOCES 460
Luis Simarro responsable de Familias y Formación de Aleph-TEA, entidad de Plena inclusión Madrid. Además, Luis es familiar (hermano) de una persona con discapacidad intelectual. Aunque la entrevista llega ante el inetrés por cursos de ‘Cultivo de la compasión’ que imparte y que muchas veces tienen como receptoras a familias de personas con discapacidad.

A menudo, tenemos una idea equivocada de la palabra compasión. ¿Cómo la entiendes tú?
‘Compasión’ es una palabra que en castellano tiene una connotación de pena o lástima que en otras lenguas no tiene. La compasión de la que hablamos es la capacidad que tenemos de preocuparnos y comprometernos por paliar el sufrimiento de otras personas.

¿Vivimos en un mundo sin compasión?
Hay una parte del mundo con poca o ninguna compasión y otra que sí la tiene. Lo que hacemos desde Plena inclusión está vinculado a un trabajo con altas dosis de compasión puesto que nos preocupa y tratamos de poner remedio al sufrimiento de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias.

¿Y cómo se aplica esta actitud compasiva desde Plena hacia las familias?
Mucha gente cuando habla de compasión se refiere a la empatía, una actitud que no genera necesariamente compromiso respecto a la persona que sufre. Las familias de personas con discapacidad siempre reclaman a los profesionales empatía. Es lógico: necesitan ser escuchadas, comprendidas y sentir que lo que les pasa le importa al profesional. Por eso es fundamental aumentar el cultivo de la compasión respecto al sufrimiento de las familias.

¿Por qué es importante no confundir empatía y compasión?
La situación de la otra persona, cuando eres empático, resuena en ti y te interpela. Pero cuando sientes el impulso para hacer algo que alivie el sufrimiento de esa persona es cuando hablamos de compasión.

¿Es más difícil practicar autocompasión que la compasión?
Sí. Si la compasión como término tiene un matiz negativo, la autocompasión todavía tiene peor prensa. En los últimos años se han publicado varios estudios que demuestran que mayores niveles de autocompasión aportan menos ansiedad, estrés y mayor satisfacción con la vida que se lleva. De cara a las familias es un tema muy importante que queda por trabajar. Y lo es porque muchas familias sufren lo que se llama el ‘estigma afiliativo’: es muy común que padres y madres interioricen sus dificultades para paliar el sufrimiento de su hijo o hija con discapacidad y eso les genera mucho dolor.

¿Podría decirse que las personas compasivas son más dichosas? ¿De qué modo está conectada la compasión con la felicidad?
Investigaciones recientes publicadas en Estados Unidos o Reino Unido afirman que cuanto más estamos preocupados por el dolor de los demás, menos centrados estamos en nosotros mismos, en nuestro ego. Eso hace que se ‘desinflen’ angustias y problemas no reales sino creados por nuestra propia mente. Así mejora el estado de felicidad. Dice el Dalai Lama: “Si quieres hacer felices a los demás, practica la compasión. Si quieres ser tú feliz, cultiva la compasión”.

Hablas en tus formaciones de ‘humanidad compartida’. ¿Podrías explicar este concepto?
Un aspecto clave en el cultivo de la compasión es reconocer a la otra persona como igual. Por muy diferente u opuesto a mí lo vea. En esencia es un ser humano como yo: que sufre cuando fracasa, que quieres ser querido y reconocido. Llegar a interiorizar esta forma de sentir te hace dejar de ver al otro como un enemigo o alguien extraño. Lo contrario, la deshumanización, ha estado ligada a segregación y negación de derechos: los esclavos, los indígenas o las propias mujeres. Gracias a que hemos vivido en los últimos años una revolución empática y compasiva, con las personas con discapacidad, hoy se les considera como seres humanes iguales.

¿Qué valor tiene el perdón y de qué modo favorece la práctica compasiva?
Lo contrario del perdón: la venganza, genera más dolor a la persona que odia. Shakespeare decía: “la venganza es un veneno que te tomas tú y que esperas que haga efecto en el otro”. Las personas que son capaces de perdonar, se curan más rápido de la herida provocada por la ofensa de otra persona. Así que ya no es una cuestión de bondad sino sobre todo práctica. El perdón es sanador en quien lo práctica.

¿Podríamos decir que la compasión toca plenamente aspectos relacionados con la ética y los derechos?
Totalmente. Adela Cortina, que es catedrática de Ética en la Universidad de Valencia, comenta que la compasión es la cualidad fundamental de la ética. Grandes autores que escriben sobre temas éticos, como Schopenhauer, mantienen que la primera pregunta que nos debemos hacer en este ámbito es si nuestra acción genera sufrimiento o su alivio para otras personas. Por eso Adela Cortina afirma que “no puede haber justicia sin compasión”.

Luis Simarro imparte talleres sobre ‘El Cultivo de la compasión’ en diversas entidades de Plena inclusión. Uno de los de los más recientes fue el ofrecido en Plena Madrid. Más información en este enlace

José L. Corretjé

1 comentario en “Luis Simarro: “Se ha producido una revolución compasiva respecto a las personas con discapacidad””

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