Javier Gutiérrez, Pepe Viyuela y Zenib Laari se unen a la AEFT para defender el derecho a decidir de las personas con discapacidad intelectual

La Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) acaba de lanzar una campaña de sensibilización en redes sociales para promover la defensa del derecho a tomar decisiones que tienen también las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y que muchas veces no se respeta.Pero para hacerlo realidad deben contar con los apoyos necesarios.

Decidir dónde y con quién vivir, qué hacer con tu dinero, casarte o no casarte. Estas son decisiones comunes, que muchas personas se plantean a diario y que ayudan a conformar su vida.

Las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, con la capacidad modificada jurídicamente no siempre cuentan con los apoyos necesarios para poder llevar a cabo esas decisiones, por ello, las Fundaciones Tutelares de la red de la Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) trabajan para que sí puedan hacerlo y consigan con el proyecto de vida que quieren tener.

Para hacer visible la realidad de estas personas, que cuentan con estas entidades al no tener un entorno familiar estructurado que pueda prestarles esos apoyos, la AEFT lanza La decisión más importante de tu vida (que se puede seguir en redes sociales con el hashtag #DecideInclusión y a través de la web de la AEFT), una campaña a la que se han sumado los rostros y las historias de los actores Javier Gutiérrez y Pepe Viyuela, así como el de la campeona del mundo de kenpo, Zenib Laari.

Ellos, junto con Ruth Mauricio, Minerva Alonso y Alfredo Chaparro, tres de las más de 3.000 personas que son apoyadas por la red de entidades de la AEFT, cuentan cuáles fueron las decisiones más importantes de sus vidas que hablan de cambiarse de ciudad, apostar por seguir estudiando o dejar a una pareja, entre otras cosas.

Esta campaña, que se realiza gracias al apoyo del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y Fundación Mapfre, ayuda a explicar la importancia de contar con los apoyos necesarios y ajustados a cada persona para que, independientemente de si tiene o no una discapacidad intelectual y la capacidad modificada jurídicamente, estas puedan tener una vida no solo digna, sobre todo deseada.

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