Irene Relaño, abuela: «Debes gestionar algo para lo que no estás preparada. Pero compartir vivencias aporta mucho»

Irene Relaño con su nieto Andrés y su nieta bebé
Irene Relaño con su nieto Andrés y su nieta bebé

Irene relaño es abuela
y tienes 6 nietas y nietos.
Uno se llama Andrés.

A Andrés le gusta la arqueología.
Tiene 13 años
y síndrome de Down.

Irene participa en un grupo
para abuelas y abuelos
de Down Madrid.

En ese grupo comparte experiencias
con otras abuelas y abuelos.
También recibe cursos.

Esto le ha ayudado
para saber cómo cuidar
a su nieto.

Irene dice que el principio
es más difícil porque
debe enfrentarse a la discapacidad
sin tener suficiente información.

Por eso, este grupo le ha ayudado.

Irene pide que la educación secundaria
tenga diferentes ritmos.
Así las personas que necesitan
más tiempo para aprender
también puedan hacer sus estudios.

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Irene Relaño da el biberón a su nieta
Irene Relaño da el biberón a su nieta

Irene Relaño es rica: tiene 6 nietas y nietos. Uno de ellos es Andrés. Tiene ya 13 años. Le encanta la arqueología. Le lee libros y le cambia los pañales a su hermana bebé. También le encantan los medios de transporte. Observa cosas como que el metro de Madrid circula en un sentido contrario al de los coches.

Los primeros 4 nietas y nietos de Irene, incluido Andrés, se llevan muy poca edad. Siempre han compartido juegos. Por eso, Irene ha podido observar la diferencia en el desarrollo.

Ella participa en el grupo de abuelas y abuelos de Down Madrid que coordina Mar García. Down Madrid es parte de Plena inclusión Madrid.

¿Cuánto tiempo llevas en el grupo?

Desde que me jubilé hace 7 años, que empecé a tener más tiempo. Fui muy activa. Asistí a muchos cursos, para mí ha sido fundamental. Aprendí una cantidad de cosas. Los cursos me han ayudado a entender cómo tratarle y explicarle. Gracias a eso, él entiende y avanza.

¿Qué te llevó a unirte?

Mi hija fue primero. Le había acompañado y vi que funcionaba bien. A Andrés le dieron herramientas.

Yo trabajé 40 años como docente en secundaria. Había tenido experiencia con niñas y niños con discapacidad y pensé que algo podía aportar. Pero vi que era mucho más lo que me enriquecía. Esa satisfacción de compartir experiencias.

El inicio es difícil. Debes saber gestionar algo en lo que no estás preparada. Compartir vivencias te aporta mucho. Te enseña. Lo más importante es compartir la información, el miedo que has pasado, la emoción.

¿Qué aportan las abuelas y los abuelos al movimiento asociativo?

Fíjate que llevo pensando un tiempo en esto. Si estos niños se llevan bien con los abuelos y las abuelas, también es porque compartimos ritmo. Veo que tenemos una relación extraordinaria. Y eso que él es de Atleti y yo del Madrid. (Irene se ríe.)

Andrés es solidario y entrañable. En algunos aspectos, es más fácil que el resto de nietas y nietos. Tuvo problemas de salud que ha superado poco a poco.

Está en un colegio ordinario público. Asistí a la ceremonia de graduación y…. ¡me quedé tan satisfecha! Un compañero dijo que quería que todos repitieran curso, para estar juntos.

En el instituto creo que ya cambiará la situación. Aunque tiene bastante nivel académico, emocionalmente necesita protección. Hemos tenido que tomar una decisión difícil.

¿Qué reivindicas?

Mi reivindicación es de carácter legal. Como me he dedicado a la enseñanza, reivindicaría que los tiempos de enseñanza media se adaptasen y alargasen para niñas y niños que lo necesiten.

Van más despacio, pero pueden llegar a los mismos objetivos con más tiempo. Yo lo veo en mis nietas y mis nietos.

La sociedad debe apoyar a estas niñas y niños, pero también debe aprender de ellas y ellos.

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