Generación del 96: un aniversario inolvidable

Enrique Galván
Enrique Galván

Tener memoria es fundamental
para entender el presente.
Y por eso el director de
Plena inclusión España
recuerda en el artículo que
viene más abajo la importancia
del aniversario que se cumple
en estos días.

En un mes de noviembre de 1996
la antigua Plena inclusión celebró
en Toledo una reunión muy
importante en la que se empezaron
a pensar gran parte de los cambios
que se han hecho en la organización
en los últimos 25 años.

Enrique Galván recuerda que en ese
Congreso se empezó a modernizar
una organización que había nacido
en 1964 y que este año también
se ha reunido en Toledo pero
para apostar de forma definitiva
por la autorrepresentación
de las personas con discapacidad
intelectual y del desarrollo.

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Enrique Galván. Director de Plena inclusión España

El pasado 10 de noviembre se cumplían los 25 años del Congreso de Toledo de 1996. El Congreso FEAPS Siglo XXI supuso un antes y un después en el desarrollo de nuestra organización. Efectivamente alcanzó su objetivo principal: preparar a la organización para afrontar una profunda renovación que hiciera posible asumir los retos de una sociedad que entraba en un nuevo siglo. Una nueva realidad social, económica, organizativa y también de nuevos paradigmas de la comprensión de la discapacidad y sus modelos de intervención.

Fue un proceso de alcance que generó gran participación y que se basó en los enfoques de desarrollo organizacional más avanzados. Además, asentó un modelo de gobierno basado en la escucha de las necesidades, buenos diagnósticos compartidos y la construcción de un proyecto común asentado en grandes acuerdos. Se diseñó un modelo organizativo que articulara la acción. Aparece entonces con mayor relevancia la importancia de la calidad, la comunicación la eficiencia en la gestión: elementos de gestión más avanzada.

Supuso también liderar en España, junto a la Universidad de Salamanca y el equipo del Catedrático Miguel Ángel Verdugo, los avances y desarrollos sobre la conceptualización de la discapacidad intelectual de la Asociación Americana de Retraso Mental, el concepto de calidad de vida y el paradigma de apoyos. Elementos que actualmente siguen siendo claves para comprender nuestra acción.

La ética aplicada emerge como un pilar básico que da sentido y una comprensión profunda de nuestro hacer, que cristalizaba y socializaba una tradición que desde los primeros años de FEAPS estuvo presente con figuras tan significadas como Alfredo Fierro. Xavier Etxebarría es otro nombre imprescindible para comprender dichos avances.

Una visión sistémica de la persona y una nueva conceptualización del grupo familiar fueron claves para incorporar en la misión la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, pero también de sus familias. Junto a ello, ganó mayor relevancia el entorno y nuestro papel en el.

La generación del 96 tuvo la capacidad y visión de ahormar en un proyecto común para la acción en un contexto de fuerte complejidad, una sociedad que estaba en profundo cambio, llena de oportunidades, pero no exenta de grandes obstáculos y limitaciones. Provoco la emergencia de las capacidades y talentos colectivos para que se constituyeran redes de colaboración para el avance, generando a su vez fuertes vínculos y sentido de pertenencia.

Alianzas con la Universidad de Salamanca INICO, la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Valladolid, el apoyo de Fundación ONCE, el respaldo del Ministerio de Asuntos Sociales y otros, nos hablan del entramado de acuerdas que fueron necesarias para ir ahormando este gran proyecto.

Al liderazgo de Paulino Azúa, como director, y de Juanjo Lacasta, como director técnico de la Confederación y de sus equipos, se sumaron fuertes liderazgos técnicos, liderazgos políticos en las federaciones y también de muchas organizaciones de carácter territorial. En palabras de Víctor Hugo: “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento” y FEAPS preparó el entorno propicio para que fuera una realidad.

D. Alberto Arbide, presidente en ese momento, decía: “El movimiento FEAPS demuestra su enorme madurez al ser capaz de realizar en común una profunda autocrítica, meditación que tiene como objeto esencial mejorar, fortalecer, regular y poner a punto la maquinaria de la Organización. Queremos que FEAPS sea considerada una organización imprescindible”.

Nuestra historia se compone fundamentalmente de personas y sus contribuciones en un “nosotros” colectivo, que es el gran protagonista. Y como decía Di Stéfano: “no hay jugador tan bueno como todo el equipo junto”.

Hoy queremos agradecer y rendir homenaje a toda una generación que supo acertar en la orientación y despliegue de FEAPS-Plena inclusión en aquellos años difíciles.

Nuestra sociedad vive momentos inéditos de cambio y transformación con una pandemia que nos ha afectado dramáticamente; una emergencia climática en la que no tenemos todavía una hoja de ruta clara para revertir sus efectos; procesos de digitalización y cambios en los sistemas de producción y en los modelos económicos.

Plena inclusión, en la primavera de 2022, se reunirá en Valencia para celebrar un nuevo Congreso donde identificar las claves de nuestro proyecto de contribución social. También fue  Valencia su cuna, en 1964. Seguro que nuestra historia será una herramienta valiosa para generar un futuro esperanzador y de inclusión plena para las personas con discapacidad intelectual y sus familias, que es lo mismo que hablar de un buen futuro para toda la sociedad.

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