Carta a Carlos de la Cruz

Carlos de la Cruz en una imagen junto a sus dos hijos.
Carlos de la Cruz en una imagen junto a sus dos hijos.

Querido Carlos.

Te conocí en aquellos primeros años donde dabas tus charlas de sensibilización sobre la sexualidad de la personas con discapacidad intelectual. Coincidimos en Gil Gayarre y desde aquel encuentro he sentido por ti una amorosa admiración que a lo largo de estos años ha ido creciendo.

Recuerdo un salón de actos expectante, y tenso también, era un tema tabú, complicado y que amenazaba a que se liara en cualquier momento. Allí estabas, rodeado de familias, religiosas, las propias personas y profesionales que esperábamos a ver cómo acaba aquello. Pero fue una experiencia maravillosa, de dónde ha salido este nos preguntábamos.

Quedamos sorprendidos y seducidos por tu manera de afrontar los aspectos más difíciles, tu sensible tarea de dar un significado mucho más amplio y profundo a la afectividad y a la sexualidad, en definitiva dando luz a nuestra propia humanidad y al necesario avance en derechos humanos.

Un grande, como se dice ahora, deshaciendo miedos, prejuicios y etiquetas con esa sonrisa y suavidad que acariciabas con tu voz cascada.

Desde el primer momento nos ganaste a muchos. Luego, en diferentes ocasiones, hemos colaborado en el entorno de Plena inclusión y otras organizaciones de la discapacidad : posicionamiento aprobado en Junta Directiva , importantes congresos como del «Tabú a la tarea…» «Sexualidades diversas» formaciones, publicaciones y tantas otras realizaciones.

Siempre ha sido un verdadero placer y una fuente de crecimiento convivir y compartir contigo. Entiendo que debes estar muy satisfecho por todo lo que has hecho y has sabido construir con los demás. No es lo que se hace, sino cómo se hace y en compañía de quien. Y ese secreto tú lo conocías bien: tus frutos lo avalan. Para mí has sido y eres una inspiración y un referente.

Me has ayudado a poner a todas las personas y sus derechos en primer plano. Has creado una escuela serena y hospitalaria frente a los egos y las pirámides de jerarquía. Has insistido como un martillo pilón generoso y suave que ha derribado muchos muros y marcado otros que hay que afrontar.

Sabes que para los retos pendientes cuentas con mucha gente que seguirá haciendo camino. También cuentas, ya lo sabes, con mi admiración y mi cariño para siempre.

Gracias a ti, dejamos de hablar del sexo de los ángeles y empezamos a reconocer la sexualidad como un derecho humano central, todavía no reconocido, para muchas personas.

Queda tarea, pero contamos con tu luz.

Enrique Galván
Director de Plena inclusión España

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscríbete al boletín VocesTe enviaremos novedades cada semana.

Scroll al inicio