Ana Corral, médico en la sanidad pública: “Es lógico tener miedo a lo desconocido, pero esto no nos debe paralizar”

Ana Corral es médico de la sanidad

pública y colabora en Plena desde 

la Fundación Aprocor.

 

En esta entrevista habla de las dificultades 

que tienen las personas con discapacidad intelectual. 

Algunas de estas personas 

no entienden lo que está pasando.

en este país debido al coronavirus.

 

También añade que debe hacer una buena 

higiene de las manos y evitar estar con otras 

personas que estén en riesgo para evitar 

el contagio.

 

También añade que para evitar contagios en 

las residencias se deben habilitar espacios 

para las personas que estén contagiadas, 

talleres de como lavarse las manos 

o formación a trabajadores de como 

cuidar a una persona en cuarentena.

 

Para finalizar Ana dice que la mejor 

manera de evitar contagios es una buena

higiene y quedarse en casa.

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Ana Corral es médico en la sanidad pública, y tiene muchos años de experiencia en el trabajo con personas con discapacidad intelectual  o del desarrollo como colaboradora en el movimiento asociativo de Plena inclusión, en concreto, desde la Fundación Aprocor. En la siguiente entrevista resuelve dudas sobre la relación entre la pandemia del COVID-19 y las personas con discapacidad intelectual, al tiempo que reclama “un Plan Nacional específico para las personas que se hallan en situaciones de especial vulnerabilidad”.

Desde el punto de vista sanitario ¿el coronavirus afecta de forma diferente a las personas con discapacidad intelectual?

El COVID-19 es un virus nuevo y relativamente desconocido, que está causando una epidemia a nivel mundial en los últimos meses por lo que no tenemos todavía estudios de grupos de población específicos. No obstante, gracias a los datos arrojados por China sabemos de su forma de transmisión y de que su gravedad depende de factores relacionados con factores de riesgo individual que tienen que ver con la edad, la patología cardiorespiratoria previa (es decir comorbilidad), la inmunidad, y no con el hecho de tener o no discapacidad intelectual. Su afectación será diferente según la existencia o no de factores de riesgo individual.

Hemos leído que las personas con síndrome de down forman parte de la población de especial riesgo, ¿por qué?

No hay estudios para afirmar que las personas con síndrome de down por el hecho de tenerlo, tengan un factor de riesgo tenga una mayor prevalencia de estos factores de riesgo, por ejemplo, que asocien cardiopatías o enfermedades pulmonares, cáncer o alguna inmunodeficiencia, puede ser más susceptible. No obstante, las medidas de higiene deben de extremarse con los grupos de población más susceptibles a contagios y con factores de riesgo individual.

¿Qué importancia tiene, en este momento de la pandemia, crear protocolos y aplicarlos correctamente?

Pues toda la importancia. Lo único que podemos hacer ante una epidemia de estas características es evitar el contagio de personas vulnerables y para eso deben extremarse el aislamiento de casos de personas con las que conviven, para evitar además una infección masiva en el mismo periodo de tiempo. Los recursos sanitarios son limitados 

¿Cómo se está afrontando, desde el punto de vista sanitario, en España la pandemia en las residencias?

Desde hace unos días se han implementado las medidas dadas por el Ministerio de Sanidad a los centros sociosanitarios. En esta página se informa de las recomendaciones de las autoridades sanitarias a las residencias. Me consta que se está haciendo en cuanto a los consejos, pero en los próximos días podrán ir cambiando y adaptándose al aumento de la curva de la epidemia.

¿Qué tipo de apoyo se le debe pedir a las autoridades sanitarias y servicios sociales como respaldo a la situación que se vive en nuestras entidades?

Las personas que están institucionalizadas, en general tienen mayor riesgo de contagio de enfermedades transmisibles por la propia institucionalización y por las especiales características de la población que vive en ellas. Son en su mayoría, pluripatológicas, mayores y dependientes con la limitación a veces de deterioro cognitivo. Son pacientes que no comprenden las medidas de aislamiento ni pueden estar solos.

En el caso de los centros de personas con discapacidad intelectual existen multitud de diferencias entre unos y otros. Hay centros con habitaciones compartidas o no, más grandes o más pequeñas, y con perfil de usuarios completamente diferentes a los de residencia de mayores con patología. También hay centros donde las personas son más jóvenes y con otro tipo de necesidades.

En mi opinión se debería hacer un Plan Nacional específico para estas situaciones de mayor vulnerabilidad y protocolos adaptados a ellas en los que se incluyeran por supuesto equipos de personal sanitario consultor y formación básica a los cuidadores sobre el aislamiento domiciliario con sus peculiaridades especificas

¿Cómo está afectando el miedo, el no saber, a la salud de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo? ¿Qué consejos daría para aplacarlo?

Pues en estas situaciones el miedo es uno de los factores que más puede afectar a los comportamientos de las personas. Además, muchas veces no se les explica con lenguaje accesible lo que está sucediendo, y ven en los medios de comunicación noticias que les alarman sin entenderlas. Las personas con grandes necesidades de apoyo pueden notar que el ambiente a su alrededor ha cambiado y no saben por qué, por lo que esto hace que pueda haber alteraciones de conducta. Se pueden dar crisis de ansiedad y síntomas psicosomáticos derivados del miedo. Es lógico tener miedo a lo desconocido, como nos pasa a todos, pero también hay que tener estrategias para que esto no nos paralice y sacar algo positivo de esta situación.

¿Cree que sería una buena idea servirse de los medios telemáticos para crear foros o canales online para resolver dudas y compartir experiencias?

Sí, sin duda. Cualquier canal de comunicación no presencial que sirva para aclarar dudas puede hacer que se eviten contagios y como apoyo psicológico en esta situación.

Usted es familiar de una persona con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo y conoce bien, también por ser colaboradora de la fundación Aprocor, a estas personas. Por su experiencia ¿cómo están viviendo ellas esta situación excepcional?

Pues como las personas sin discapacidad, adaptándose poco a poco al cambio de vida que nos ha venido dado. En algunas situaciones está siendo muy complicado debido a alteraciones importantes de conducta que no pueden ser atendidas por sus profesionales de referencia ya que o están enfermos o en aislamiento o bien atendiendo a sus propios hijos y tiene que sustituirse por otro. Realmente está siendo difícil para la mayoría, y sin embargo se están dando también oportunidades nuevas de compartir tiempo con sus familias. Lo que peor es la distancia física para evitar contagios por lo menos en el caso de mi hermana.

¿Qué otras soluciones se le ocurren para dar una respuesta sanitaria adecuada a la situación actual, generada por el coronavirus, y que viven las personas con discapacidad intelectual y sus familias?

Esta pregunta no resulta sencilla de responder. En general, las recomendaciones sanitarias son las mismas que para la población general: cuanta más higiene de manos y menos contacto mejor. El “quédate en casa” es la manera que tenemos de luchar contra este virus y en general evitar reuniones familiares intergeneracionales, para las personas que viven con sus familias.

En el caso de centros residenciales dejaría un espacio preparado para los futuros contagios bien diferenciado de las zonas comunes y que desde ya estuviera clausurado. También haría talleres de lavado de manos para enseñar a todas las personas un buen lavado de manos. Y en general me aseguraría de que todos los trabajadores y trabajadoras recibieran formación en cómo cuidar de una persona en aislamiento.

También intentaría desde las federaciones que se asegurara que los circuitos de atención están llegando a todas las residencias que tengan claro a quién hay que llamar y ponerse en contacto con qué recursos sanitarios. Habría que hacer reuniones de equipo por videoconferencia para actualizar los protocolos según vayan cambiando.

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