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“Para mí trabajar es un chute de felicidad y lo estoy haciendo gracias al apoyo de muchas personas”

Noticia | 13 Agosto 2018

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Durante la entrevista

En el Boletín Oficial del Estado del pasado martes 31 de julio, el gobierno publicó una nueva oferta de empleo público, la mayor de la última década: 23.156 plazas. De estas plazas, 210 serán para personas con discapacidad intelectual. Sin duda una muy buena noticia, pero ¿qué hay detrás de los números? ¿Qué representa tener un empleo público para una persona con discapacidad intelectual? Para entenderlo, hemos querido encontrarnos con Francisco Corrales –Paco para amigos y familiares-, que es funcionario en el Ministerio de Interior desde 2014.

Paco tiene 47 años, es de Tres Cantos (Madrid) y desprende el pragmatismo típico de quien ha luchado mucho y sabe valorar los grandes logros tanto como las pequeñas cosas. Tras las gafas y un aparente aire de timidez, guarda un coraje proverbial, que es lo que le ha hecho perseverar durante años en su búsqueda de empleo hasta llegar a su actual puesto de funcionario público en la Subdirección General de Asociaciones, Archivos y Documentación del Ministerio de Interior. Nos confiesa que el camino hasta llegar allí no ha sido fácil, pero que para él “trabajar es un chute de felicidad”.

¿Cómo llegó a ser funcionario público? Fue gracias a la asociación AMI3 -miembro de Plena inclusión Madrid- que se enteró de la convocatoria, según nos cuenta. Él iba a la sede de la asociación todos los jueves, y un día el jefe de taller les anunció la oferta de empleo público que había anunciado el estado y les animó a no dejar pasar la oportunidad.

Para él fue como ver la luz al final del túnel: llevaba 18 años -desde 1996- buscando activamente empleo, visitando empresas, asociaciones y fundaciones. En medio de esa larga e infructuosa búsqueda, una vez le dieron un listado de alrededor de cien empresas a las que podía presentarse. Se puso el objetivo de contactar con al menos cinco de esas empresas al día, nos cuenta. Y lo cumplió: cada día se presentaba con su CV y la documentación que hiciera falta en varias de ellas. “Me pateé todo Madrid, a veces tardaba una hora para ir a entregar un curriculum”. Algunas empresas le hacían una entrevista, otras simplemente recogían su currículum, le agradecían su interés y se despedían con el consueto  “ya te llamaremos”. “Pero no me llamaban nunca”, suspira.

Aun así, no se desalentó: “Estar desesperanzado no merece la pena, si estás todo el día triste, no haces nada”, nos dice con una sonrisa cándida y sincera mientras saborea su coca cola. Y él tenía muchas ganas de hacer cosas: “No podía estar todo el día en casa jugando a los marcianitos, así cualquiera se hunde”.

Su familia le apoyó muchísimo en todo el proceso de búsqueda de empleo: “Me animaban a insistir, me decían que siguiera adelante, que no abandonara porque seguro que algo saldría”. Y finalmente así fue, gracias precisamente a la oferta de empleo público de 2013.

Desde que los profesionales de AMI3 le dijeron de la oposición, manifestó a la asociación su intención de participar en el proceso. Fueron unas 10 las personas que, como él, se animaron a prepararse para el examen. Y a partir de ese momento el personal de la asociación, nos dice, lo apoyó no solo encargándose de recoger toda la documentación necesaria para la inscripción, sino también animándolo, y sobre todo, con los talleres de preparación a la oposición.

Fue una preparación intensa, seis meses yendo a clase una vez por semana. Pero las clases fueron muy útiles: “La formadora nos enseñaba con preguntas tipo test, y eso nos facilitó mucho las cosas, así es más fácil aprender”. El día del examen estaba un poquito nervioso, pero se relajó cuando vio que todas las preguntas eran tipo test, tal y como les habían enseñado.

Pasaron seis meses entre el examen y el día en que empezó a trabajar… Fueron seis meses de espera, cierto, pero si llevaba 18 años esperando ese empleo, seis meses más no eran nada.

¿El trabajo que tiene es como se lo imaginaba? No exactamente. Pensaba que sería más difícil, pero en realidad está “muy bien planteado”, nos confiesa. Su horario es de 08.30 a 14.30h, pero cada mañana a las 08:00h él ya está en la oficina. Porque no quiere arriesgarse a llegar tarde.

En su unidad se atienden a los ciudadanos que quieren constituir una asociación. “Se constituyen unas 10 asociaciones al día”, nos cuenta, orgulloso. Su trabajo es escanear estatutos y escrituras de asociaciones. Al principio sus compañeros lo apoyaban mucho, pero ya lo domina perfectamente: “Es cuestión de pillarle el truco, y ya se lo he pillado”. Se muestra muy agradecido con sus compañeros: “Siempre me apoyan cuando lo necesito”.

En realidad lleva con ellos solo desde febrero de este año, porque antes trabajaba en otra sede del ministerio y se ocupaba de clasificar asociaciones y colocarlas en carpetas. Hizo eso hasta que un día eliminaron esa labor y él se quedó sin trabajo que realizar. “Me aburría como una ostra”, nos cuenta. “Iba al trabajo pero pasaba el día en internet, ¡qué aburrimiento!”. “Donde estoy ahora estoy contento porque se trabaja más”. Según nos cuenta, fue su jefe el que le sugirió el cambio, “¡Y menos mal!”, espeta.

Paco desprende agradecimiento por lo que ha logrado, y aunque sabe que él ha sido el artífice principal, reconoce que ha recibido apoyos importantes: “Este trabajo lo he conseguido gracias a muchas personas”. No solo nos habla de los profesionales de AMI3, sino también de las personas de Plena inclusión -“está muy bien que haya personas que se preocupan por nosotros”- y, de sus jefes y compañeros “Me dan mucha vidilla”, nos cuenta, y además “me hacen la vida más fácil”.

Cuando le comentamos la noticia de las 210 plazas para personas con discapacidad intelectual que el gobierno ha convocado el pasado 31 de julio, Paco no oculta su aprobación: “Así otras 210 personas podrán volver a la vida”. Pero en el mismo boletín, también se ofertan 120 plazas de promoción interna. Aunque la idea de promocionar no le interesa de momento, Paco reconoce que si volviera a estar en la situación en la que estuvo en su anterior unidad, “buscaría sin falta nuevas oportunidades”, incluso a través de la promoción interna.

Desde Plena inclusión esperamos que para cuando se publique la convocatoria, el gobierno haya hecho los ajustes razonables necesarios para que todas las personas con discapacidad intelectual accedan en igualdad de condiciones a esas plazas de promoción interna, por ejemplo adaptando las pruebas.

Paco se despide de nosotros con un mensaje dedicado a todas las personas con discapacidad intelectual que estén pensando en presentarse en la próxima convocatoria: “No dejéis pasar esta oportunidad, salid de la monotonía”.

¿Y para los que no aprueben?, le preguntamos. Nos contesta sonriente: “Que no se desanimen y que lo vuelvan a intentar… hasta concretar”.

Como le pasó a él.

 

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