Qué hacemos

Una educación inclusiva para una vida plena

Plena inclusión apuesta por una educación inclusiva e integral de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en igualdad de condiciones que el resto, porque la educación es parte fundamental de la vida de cualquier persona. Es un derecho fundamentalde todo ser humano.

“Toda persona tiene derecho a la Educación”. Ésta “tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”. (Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 26. ONU. 1948). 

“El niño tiene derecho a recibir educación […] Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad”. (Declaración de los Derechos del Niño, art. 7; ONU. 1959).  

La Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU reconoce el derecho de estas personas a una educación inclusiva que permita el desarrollo pleno de su potencial humano, de su sentido de la dignidad y de su autoestima. Con ello lograremos que estas personas “participen de manera efectiva en una sociedad libre”. Para ello, necesitarán ajustes razonables y medidas de apoyo personalizadas y efectivas.

En Plena inclusión consideramos la educación como un aspecto fundamental para conseguir que cualquier persona tenga una vida plena, una vida de decisiones libres, aspiraciones y oportunidades. Para nosotros, educar consiste en conseguir que estas personas tengan poder para –con los apoyos necesarios–, construir, desplegar y defender su proyecto vital en contextos de convivencia justos, contribuyendo a la riqueza humana y contribuyendo a la transformación hacia una sociedad de excelencia moral.

En Plena inclusión pensamos en la educación de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo desde una perspectiva integral: no debe ir orientada exclusivamente a la capacitación productiva, sino que debe enseñar a vivir una vida buena e integrada en la comunidad. En este sentido la Educación y la inclusión son asuntos muy ligados a la Ética, y deben traspasar los muros de las aulas para transformarse en verdaderos retos sociales en los que todos tenemos parte de responsabilidad. Bajo el punto de vista de Plena inclusión, el modelo educativo debe servir para transformar nuestro actual modelo social.

Cuando hablamos de educación, nos referimos a una formación integral desde el ámbito de la escolaridad obligatoria y post-obligatoria, es decir, durante el tiempo que las personas con discapacidad intelectual son alumnos, tanto en centros ordinarios como en centros específicos.

El movimiento asociativo Plena inclusión apuesta por la inclusión educativa, si bien en estos momentos somos conscientes de la existencia de diferentes modalidades de escolarización para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo derivadas de discapacidad intelectual o del desarrollo.

Es necesario partir de la idea que la escolaridad, no sólo es el tiempo que un alumno está en un colegio, sino que implica educación-formación de la persona, desde una perspectiva integral, y no sólo desde presupuestos académicos. Es necesario tener en cuenta dos dimensiones, una social y otra individual, y actuar desde ambas, con el objetivo de prepararles para la vida. Es necesario enseñar habilidades académicas, personales y sociales, de una manera activa y participativa. Para ello, tendremos en cuenta sus capacidades y necesidades más que sus limitaciones, y hemos de pensar que, con independencia del nivel de apoyo que necesite una persona, siempre puede haber un progreso.

Las posibilidades de escolarización de personas con discapacidad intelectual son:
1) Integración en un aula ordinaria, en colegios ordinarios.
2) Escolaridad en aula estable, de integración, de educación especial.
3) Escolaridad combinada.
4) Escolarización en colegio de educación especial.