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21 Agosto 2017

“Un niño que no podía moverse nos daba las gracias con los ojos”

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Salomé Valls es una mujer de 40 años.
Esta mujer tiene discapacidad intelectual y participa como voluntaria en la entidad de Alicante llamada APSA.
En esta entrevista cuenta que le gusta colaborar en las actividades con niños.
Piensa que algunas actividades son caras y por eso se apunta poca gente.
Pide más recursos para las asociaciones y así las actividades serían más baratas.
Cuenta una experiencia con un niño que no se podía mover.
Dice que el niño le daba las gracias con los ojos.

Salomé Valls es una mujer de 40 años con discapacidad intelectual que participa como voluntaria en la entidad alicantina APSA, entidad miembro de Plena inclusión Comunidad Valenciana. En esta entrevista nos cuenta por qué es voluntaria y cómo se podrían mejorar la participación.

Experiencias tan cercanas como la de ella pueden animar a muchas personas a plantearse una actividad de voluntariado.

¿Cómo empezaste en el voluntariado?

Mi madre con los demás padres iba a las reuniones que se organizaban y yo iba con ella. Veía a los niños pequeños que se quedaban con voluntarios y como los niños me gustan y tengo ese don, me quedaba con los voluntarios y poco a poco me hice de ese mundo. Entonces me apunté y ya fui voluntaria.

¿Qué te motivó a elegir colaborar con APSA?

Los niños y que me gusta ayudar: ir a todas las ferias, ir a las jornadas de voluntarios, a las jornadas de navidad, los fines de semana en la "ludoteka" y en todo lo que se ponga.

¿Ha sido cómo tú te lo esperabas?

No, porque me hubiera gustado también participar en otras actividades que no puedo ayudar.

Cuéntanos algo de tu tarea, ¿qué es lo más te gusta de ella?

Ver lo bien que se lo pasan todos.

¿Y lo que menos?

Ver que le faltan recursos.

¿Puedes contarnos alguna experiencia que hayas tenido haciendo voluntariado especialmente interesante y enriquecedora?

Sí, en uno de los muchos eventos me encontré a un niño que no podía moverse, iba en silla de ruedas con un cinturón sujeto a la cintura. Yo lo llevaba en la silla de ruedas y cuando quería beber en una botella le ponía la pajita y se la sujetaba porque él no podía beber solo. Lo llevaba al baño y le poníamos una silla especial para él entre otra persona y yo. Como no podía moverse nos daba las gracias con sus ojos.

Desde tu experiencia, ¿qué crees que se puede mejorar el voluntariado en tu organización?

Los voluntari@s ayudamos con todo nuestro amor. Pero los usuarios necesitarían poder ir a muchas más actividades, pero no pueden porque son caras para muchos. Por eso la asociación necesita mucho más dinero para hacer las cosas más baratas.

¿Qué les dirías a las personas para que se animen a hacer voluntariado?

Apuntarse: que es muy divertido, te lo pasas muy bien, aprendes muchas cosas con ellos y te sonríen.

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